Mercedes afrontará el Gran Premio de Bélgica con un objetivo claro: aprovechar el rendimiento que mostró el W17 en las últimas competencias y evitar que los problemas de confiabilidad vuelvan a comprometer el resultado.
Mercedes llega al Gran Premio de Bélgica con la necesidad de dejar atrás los problemas de confiabilidad que marcaron las últimas carreras. El director del equipo aseguró que Spa representará un nuevo desafío técnico y remarcó que la prioridad será transformar el potencial del auto en puntos.

Mercedes afrontará el Gran Premio de Bélgica con un objetivo claro: aprovechar el rendimiento que mostró el W17 en las últimas competencias y evitar que los problemas de confiabilidad vuelvan a comprometer el resultado.
El equipo alemán llega a Spa-Francorchamps después del podio conseguido por George Russell en Silverstone, aunque el abandono de Andrea Kimi Antonelli cuando peleaba por las primeras posiciones volvió a poner en evidencia que la confiabilidad continúa siendo uno de los puntos débiles de la escudería.
Para Toto Wolff, esa será una de las claves del fin de semana en Bélgica.
"Las últimas carreras dejaron en claro cuáles son nuestras fortalezas, pero también dónde debemos mejorar. Tenemos un auto capaz de pelear adelante y sumar muchos puntos, pero no logramos transformar ese potencial en los mejores resultados posibles", afirmó el director del equipo.
El austríaco fue aún más directo al analizar la situación.
"Los problemas de confiabilidad nos costaron muchos puntos y, en un campeonato tan competitivo, eso es algo que no podemos permitirnos. No sirve de nada tener ritmo si no llevamos el resultado hasta la bandera a cuadros", sostuvo.
Wolff considera que Spa-Francorchamps presentará un desafío diferente al de Silverstone, aunque ambos circuitos comparten un aspecto fundamental: la exigencia sobre la gestión de la energía.
"Al igual que ocurrió en Silverstone, la gestión energética volverá a desempeñar un papel importante, aunque las características del circuito generan demandas diferentes", explicó.
El jefe de Mercedes destacó además que el trazado belga suele ofrecer buenas oportunidades de adelantamiento, sin quitarle importancia a una clasificación que volverá a ser determinante para el desarrollo del fin de semana.
El Gran Premio de Bélgica abrirá la última doble fecha antes del tradicional receso de verano de la Fórmula 1, que concluirá una semana más tarde en Hungría.
Por eso, Mercedes quiere aprovechar estas dos competencias para consolidar su posición en el campeonato.
"Queremos llegar al receso con más fuerza. Nuestro objetivo será ejecutar un fin de semana limpio, contar con la confiabilidad que necesitamos y convertir el rendimiento del auto en todos los puntos que es capaz de conseguir", señaló Wolff.
El director del equipo concluyó con una autocrítica sobre lo ocurrido en las últimas fechas.
"En las últimas carreras dejamos demasiados puntos sobre la mesa. Tenemos que asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir a partir de este fin de semana."
Con un auto que demostró tener velocidad para pelear por las primeras posiciones, Mercedes sabe que el siguiente paso ya no pasa por encontrar rendimiento, sino por completar los fines de semana sin contratiempos y capitalizar todo el potencial del W17 en un circuito tan exigente como Spa-Francorchamp





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