El deporte de invierno sufre una pérdida irreparable. Ueli Kestenholz, medallista olímpico en Nagano 1998, murió a los 50 años tras quedar sepultado por una avalancha mientras practicaba snowboard en los Alpes suizos.
El accidente ocurrió el domingo en el valle de Lötschental. El suizo de 50 años fue rescatado con vida pero murió en el hospital. Había ganado bronce en Nagano 1998 y era pionero del snowboard cross.

El deporte de invierno sufre una pérdida irreparable. Ueli Kestenholz, medallista olímpico en Nagano 1998, murió a los 50 años tras quedar sepultado por una avalancha mientras practicaba snowboard en los Alpes suizos.
El siniestro se produjo el domingo al mediodía, en el valle de Lötschental, en el cantón suizo de Valais. Kestenholz descendía junto a un amigo cuando una avalancha lo sorprendió desde la ladera este del valle. Su acompañante, que iba esquiando, logró ponerse a salvo.
El exdeportista quedó enterrado por la nieve y fue rescatado por su compañero y equipos de emergencia locales. Intervinieron efectivos de la Organización Cantonal de Rescate de Valais y tres helicópteros de Air Zermatt. Fue trasladado con vida a un hospital regional, pero falleció poco después a causa de las heridas.
La noticia fue confirmada por la Federación Suiza de Esquí (Swiss-Ski), que lamentó profundamente la pérdida y envió condolencias a su familia. Kestenholz fue una figura clave en la historia del snowboard suizo: ganó el bronce en slalom gigante paralelo en Nagano 1998, la primera edición olímpica con esta disciplina.
También participó de los Juegos Olímpicos de Turín 2006, donde debutó el snowboard cross, modalidad de la que fue pionero. Tras su retiro ese mismo año, continuó vinculado a los deportes extremos.
Además de su legado olímpico, Kestenholz mantuvo una intensa actividad en múltiples disciplinas como el freeride, el speedriding, el parapente, el kitesurf, el paracaidismo, el surf, el wingfoil y el ciclismo de montaña.
Había comenzado a practicar snowboard a los 14 años y se convirtió en una de las personalidades más queridas del deporte invernal suizo. En una entrevista reciente, había explicado que el snowboard le daba “la misma sensación de deslizarse de lado que sentía en otros deportes”.
La comunidad del snowboard y el deporte alpino europeo lo despide con respeto y tristeza.




