El mundo que demandaba seguridad alimentaria, entró en severa incertidumbre energética; en Medio Oriente -a uno y otro lado de las fronteras- se destruyen instalaciones de provisión de petróleo y gas.
Mientras el país se encamina a consolidarse como proveedor global de alimentos y energía, la dirigencia —oficialista y opositora— muestra limitaciones para estar a la altura del momento histórico y canalizar ese potencial en desarrollo real.

El mundo que demandaba seguridad alimentaria, entró en severa incertidumbre energética; en Medio Oriente -a uno y otro lado de las fronteras- se destruyen instalaciones de provisión de petróleo y gas.
Este año la agroindustria argentina exportaría US$ 34,5 mil millones, mientras que -a instancias del Rigi- el país está a 9 meses de tener operativo el oleoducto Vaca Muerta Sur y a 21 meses de completar un gasoducto en paralelo para exportar Gas Natural Licuado desde Punta Colorada.
El país está ante el portal (virtuoso en la oferta, trágico en la demanda) de mejorar el precio de sus exportaciones agroindustriales e incrementar una balanza energética que antes de la guerra se proyectaba hasta US$ 30 mil millones en 2030. Son US$ 45 mil millones si se suma la minería.
Argentina ofrece alimentos y energía. Además posee energía "barata" fronteras adentro, en una región pacífica del mundo, con capacidad para promover un desarrollo de Pymes industriales que se integren a grandes empresas y se acoplen a los motores del campo, la energía y la minería. Falta bajar impuestos y contar con infraestructura.
La estrategia del ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe está en esa línea, cuando muchos representantes de la propia industria victimizan añoranzas prebendarias de un modelo que ya no existe ni puede existir en un mundo distinto, incluso si hubiese un cambio drástico en la política nacional. La IA, la robótica, los cambios de paradigma son más impactantes que la reforma laboral, la apertura o el tipo de cambio.
Energía y minería son un hecho, pero el ecosistema político e institucional nacional no parece interesado en debatir con consistencia una indispensable política de crecimiento. Hay calificadas intelectualidades liberales o desarrollistas; la dirigencia política elige la promoción del desprestigio del oponente. Los narcisismos relegan el legítimo interés general, en la antesala de cuantiosos negocios que se le abren al país.
Desde su discurso de apertura de sesiones legislativas, Javier Milei se ocupó de levantar la bandera de la moral. Eso mientras repitió diatribas plagadas de agravios, acusaciones y descalificaciones a empresarios, periodistas y opositores. Con eso, más conferencias técnicas de sospechosa academia, el presidente se diferencia de aquella máxima de Fernando Henrique Cardoso: gobernar es explicar.
El caso Libra y los viajes en avión de Manuel Adorni son causa suficiente para que el periodismo refleje contradicciones éticas del discurso al hecho. La justicia y una buena conversación pública -léase libertad de expresión bien entendida- deberán hacer su trabajo para que la falta de alternativa política no diluya las declinaciones oficialistas. Los contrapesos son indispensables para la República.
Mientras tanto, según la encuesta de QSocial, un 74% de la población desaprueba el comportamiento de la oposición y cree que está nada o poco preparada para la alternancia en el poder. Es además un espacio con liderazgo poco claro, en el que el 30% se inclina por Axel Kicillof, 19% por la condenada y procesada Cristina Kirchner y 4% por Sergio Massa.
Es la escena de un kirchnerismo con convulsiones internas entre Axel y Máximo, recluido en la provincia de Buenos Aires y con cabeza de playa de La Matanza. La tobillera de Cristina mantiene los grillos a la posibilidad de reconfiguración de un peronismo que busque dimensión ética y técnica, a la altura de sus pretensiones de poder.
¿Podría Dante Guebel ocupar ese vacío? El pastor, de gira por Guatemala, autorizó el uso de su imagen en un acto en el estadio de Lanús, donde se lanzó Consolidación Argentina. Hubo sindicalistas, dirigentes del peronismo, empresarios y referentes de distintos sectores bajo la consigna "PresiDante". La irrupción evangélica en la política es un catalizador de la implosión del PJ.
Mauricio Macri -aparentemente sin aspiraciones personales- también huele oportunidades y relanzó el debilitado PRO, así como Horacio Rodríguez Larreta volvió a la carrera por la jefatura del gobierno porteño.
La UCR, el único partido que parece dispuesto a cumplir en lo formal con el precepto de ser institución fundamental de la democracia, completa un espectro de electrones sueltos incapaces de producir masa crítica, entre el tándem Lousteau-Yacobitti y la distancia recíproca de gobernadores de peso como Maximiliano Pullaro y Alfredo Cornejo (el mendocino se inclina sobre Milei).
En el Instituto Argentino de Ejecutivo de Finanzas, Luis Caputo repasó los compromisos de Chevron, Dow Chemical y Uber entre muchos otros, tras el Argentina Week de Nueva York. "Es un boom que no se imagina nadie", dijo el ministro de Economía sobre las inversiones que llegarán a la Argentina, no solo a Vaca Muerta.
Eso es tan cierto como los 200 mil puestos de trabajo formal menos que la Argentina de Milei exhibe. Se comparan -es cierto- con los de diciembre de 2023, cuando la economía fabril se alimentaba de mercado cerrado, US$ 45 mil millones en importaciones impagas de insumos e inflación galopante. Era la crónica de una muerta anunciada.
Más allá del boom prometido, Caputo debería explicar (gobernar es explicar) cómo remontar una escena en la que -de acuerdo con los datos más recientes publicados por el INDEC (marzo de 2026)- la industria argentina atraviesa un momento de marcada dualidad. Están bien los "drivers", pero la capacidad fabril ociosa promedia el 46,4%.
Esto significa que el uso de la capacidad instalada (UCI) se ubicó en el 53,6% al inicio de este año, representando el nivel más bajo para un comienzo de ciclo en las últimas dos décadas (exceptuando la crisis de 2002).
Vale repasarlo: la desocupación nacional está por debajo del 8,3% promedio de los últimos 20 años, pero creció hasta el 7,5%, un salto de 1,1 punto porcentual respecto al mismo período del año anterior, cuando era del 6,4%. Son 1,7 millones de argentinos buscando trabajo activamente sin conseguirlo; viven en su mayoría en conurbanos decisivos para la escena electoral.
La irrupción del uruguayo Ernesto Talvi en el equipo económico es una señal de gradualismo para extender el camino de la desinflación más allá del calendario alegado por Milei. Esta semana las tasas de interés en el mercado local cayeron -con la de referencia del BCRA- desde el 50% de fin de año, al 20%. ¿El gobierno empieza a priorizar la reactivación?
La inflación de marzo estará arriba del 3%. El gobierno posterga pagos (se financia con deuda flotante para cuidar el superávit fiscal) y elimina de subsidios (recomposición de precios relativos). Esto último supone aumento de la carne, "que no va a seguir subiendo 8% todos los meses" como dice Caputo, pero impacta en el mostrador.
Caputo también alegó en el 21° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas del IAEF que tiene identificadas las fuentes de financiamiento para cumplir con las deudas; ratificó que Argentina no saldrá a los mercados internacionales.
En los próximos 3 vencimientos, entre julio de ese año y desde allí a 12 meses vista, el gobierno debe afrontar pagos por unos 9 mil millones de dólares con bonistas privados. "No hay caprichos con wall street; es un problema de costos", sostuvo el ministro, a pesar de los públicos reproches de la city neoyorkina, explícitos esta vez en la voz de Brendan McKenna, director ejecutivo del Wells Fargo.
Federico Furiase, secretario de finanzas, buscará encontrar financiamiento con la venta de activos, instrumentos bajo ley argentina en el mercado local y fuentes "alternativas" que el ministro prometió revelar "en dos o tres meses". Los vencimientos hard dólar hasta el final del mandato suman unos 30 mil millones (Bopreales y multilaterales) según cálculos de Bloomberg.
Resta el waiver que por estas horas se espera del FMI, que sumaría el con más el desembolso de US$ 1000 millones. La la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (SAF) sería a fines de abril; en el organismo confían en la administración libertaria pero no desconocen el atraso en la acumulación de reservas.




