La deuda argentina tuvo otra rueda favorable: el índice de JP Morgan retrocedió hasta 493 puntos y marcó su valor más bajo desde junio de 2018, impulsado por un nuevo avance en los precios de los bonos soberanos.
Este martes, el riesgo país cayó a 493 puntos en mínimos desde junio de 2018. Con los bonos en alza y acciones firmes, el mercado reabre la discusión sobre una eventual vuelta de Argentina al crédito externo.

La deuda argentina tuvo otra rueda favorable: el índice de JP Morgan retrocedió hasta 493 puntos y marcó su valor más bajo desde junio de 2018, impulsado por un nuevo avance en los precios de los bonos soberanos.
En el mercado, la lectura es directa: con spreads más comprimidos, crece la expectativa de que el país pueda volver a financiarse afuera a costos más razonables, si se sostiene el clima global y la dinámica local.
Con los Globales avanzando en torno a 0,5%/0,6% promedio, el movimiento volvió a empujar hacia abajo el riesgo país y dejó la referencia simbólica: perforar el umbral de los 500 puntos.
En ese contexto, analistas apuntaron a que el mercado mira el “timing” de una eventual emisión, sobre todo tras el antecedente de Ecuador y sus colocaciones en torno de 8,75% y 9,25% a distintos plazos.
La rueda también mostró tono positivo en acciones: hubo subas en papeles argentinos, mientras el S&P Merval acompañó con una mejora en pesos y en moneda dura, en una jornada de mayor apetito por riesgo.
En paralelo, la acumulación de divisas volvió al centro: el Banco Central superó los US$ 1000 millones comprados en enero, un dato que el mercado sigue de cerca por su impacto sobre expectativas y spreads.
La baja del riesgo país no resuelve por sí sola el desafío financiero, pero vuelve a poner una señal concreta en la pantalla: cuando el costo del crédito cae, la Argentina deja de mirar el abismo y empieza a mirar el calendario.




