De un lado de las mesas, diez demandas específicas de empresas que necesitan soluciones que no existen. Del otro, investigadores santafesinos convocados a ofrecer alternativas para que la biotecnología escale de la posibilidad a la producción. Esa fue la dinámica de CONECTA+i, en el aulario de la Ciudad Universitaria de la UNL.


































