El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de marzo, arrojando una cifra del 3,4%.
Tras el 3,4% registrado por el INDEC, el economista Germán Rollandi detalló en CyD Litoral cómo el impacto de los conflictos internacionales y la suba en educación condicionaron el índice. Además, las proyecciones para el próximo mes y el desafío oficial de quebrar la barrera del 2% recién hacia el segundo semestre.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de marzo, arrojando una cifra del 3,4%.
El dato, que se ubica en sintonía con las advertencias previas del ministro de Economía, Luis Caputo, y del propio presidente Javier Milei, confirma un amesetamiento en la velocidad de la desinflación que preocupa a los analistas.
En diálogo con CyD Litoral, el economista Germán Rollandi analizó los alcances de este informe y advirtió que la tendencia a la baja esperada para esta altura del año se ha estancado. "Todos esperábamos una tendencia mucho más decreciente y no se produjo. La inflación llegó a una meseta sobre finales del año pasado, se acercó al 30% interanual y de ahí se mantuvo", explicó.
Según Rollandi, existen cuatro rubros fundamentales que impulsaron el índice al alza durante el tercer mes del año:
Sobre este último punto, el economista destacó un fenómeno de sustitución: "La gente deja de comprar carne vacuna y empieza a comprar otras carnes; el mercado se resiente y los precios del pollo y el cerdo siguen subiendo".
Un punto crítico señalado por Rollandi es la postergación de la implementación de la nueva canasta del IPC. "La nueva canasta tiene un peso de servicios mucho más importante que la actual, que es de 2004. Si se usara esa medición, el impacto de los servicios regulados y educación sería mayor y la gente sentiría aún más la inflación", detalló.
En cuanto a la estrategia oficial, el analista planteó que el Gobierno se encuentra "entre la espada y la pared". Mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) recalculó sus perspectivas para este año del 16% al 30%, el Ejecutivo insiste en no modificar el rumbo.
"La otra ancla es la actividad económica, porque se está cayendo. El dólar baja y la actividad baja, lo que empuja la inflación hacia abajo. El problema es si socialmente esto se sostiene", cuestionó el economista, subrayando que al Gobierno le está costando construir una "ancla de confianza y expectativas" más allá de la recesión y el tipo de cambio.
Para el mes de abril, se espera una leve desaceleración vinculada a una baja del petróleo y una menor presión de servicios regulados, lo que podría ubicar el dato entre el 2,5% y el 3%. Sin embargo, Rollandi advirtió que perforar el piso del 2% mensual es un objetivo que, según los analistas del REM, recién podría vislumbrarse hacia agosto o septiembre de este año.




