El año que termina ha sido uno de los peores de los últimos tiempos para la mayor parte de los sectores industriales argentinos. La profundización del proceso de destrucción inducido del aparato productivo nacional ha sido una de las decisiones de política económica más importantes que ha tomado el gobierno de Javier Milei en 2025, en el que la actividad de la economía real solo ha tenido un par de meses buenos en la primera mitad y cuyas consecuencias sociales empiezan a sentirse con fuerza, sobre todo en el interior del país, con el aumento de la desocupación.




































