-La familia liberal conservadora, en general, estuvo en contra. Muchos de ellos no pudieron formar parte de la Unión Democrática pese a que la apoyaron porque los radicales los vetaron. También hay que pensar que, en algunas provincias, varios líderes conservadores que habían tenido relevancia en años anteriores fueron fundamentales para que el peronismo tuviera una red propia en esos lugares. Pero los dirigentes de la primera línea estuvieron en la vereda de enfrente y van a dejar de ser antirradicales o anticomunistas, para pasar a ser antiperonista. Con los nacionalistas reaccionarios pasan diferentes cosas al mismo tiempo. Algunos van a pensar en Perón como aquel que viene a realizar sus sueños ansiados. Algunos incluso se van a integrar al peronismo. Otros van a entender que la adopción de sus ideas es demasiado selectiva, por lo tanto, incompleta y destinada a fracasar, aunque no se oponen. Finalmente hay sectores más elitistas que entienden que Perón le sacó sus banderas para pervertirlas, que hace un uso estético del nacionalismo y que por más que algunas políticas parezcan hacer avanzar al nacionalismo, lo que están haciendo es estancarlo, destruirlo, pervertirlo y ellos sí se quedan afuera. Hay temas de esta familia que Perón no toma, como el antisemitismo, por el contrario, es uno de los primeros países que reconoce la creación del Estado de Israel en 1949, tiene un ministro judío y lanza una campaña contra el antisemitismo.