-Todo quedaría rápidamente atrás porque de la mano de mi representante Julio Di Meola y el proyecto Crecer, tendría la posibilidad de viajar a Portugal para radicarme un año en Lisboa y así poder comenzar esta hermosa carrera en un plano internacional, la misma que me fue llenando de satisfacción. La verdad que viví momentos inolvidables en todos los aspectos, aunque no siempre las cosas salieron como lo pensaba o esperaba. En mi primer año en el exterior jugué en Atlético Portugal, equipo de la Segunda División. Después, regresé a Argentina para jugar el Nacional B en Tiro Federal, siguiendo por PSMS Medán de Indonesia, donde compartí plantel con Gustavo Chena y salimos subcampeones, clasificando al club por primera vez en la historia a la Champions de Asia. Más tarde, saliendo de Indonesia, me trasladé a España para jugar en la ciudad de Murcia, luego me fui al fútbol alemán, donde aprendí muchísimo y fue para mi el fútbol más competitivo que me tocó vivir. Allí, los entrenamientos se vivían como una final, no fue nada fácil adaptarme pero pude disfrutarlo tres años y medio. Después, llegó el momento de trasladarme a Colombia, más precisamente a la hermosa ciudad de Armenia para jugar en Deportes Quindio. A ese club, junto a sus hinchas, les estoy muy agradecido por el trato y por haberme hecho sentir como en mi casa. Rápidamente dejé Colombia para irme a Venezuela y vivir en Caracas, una ciudad nada fácil. Ahí jugué en el actual Deportivo La Guaira, anteriormente Real Essport. Finalmente, dejé Venezuela para trasladarme a Perú para jugar en Sport Huancayo clasificando a la Copa Sudamericana y mi último club como profesional fue La Equidad de Colombia, donde compartí dupla en la delantera con Wilson Morelo. Después tomé la decisión de volverme sabiendo que todo podía terminar.