En el barrio Guadalupe Oeste, en la intersección de las calles Larrea y Dorrego, a 100 metros de una villa, los vecinos están preocupados por la situación que atraviesan: el pasto alto, la basura y los mosquitos que pueden provocar enfermedades y maximizar el peligro que implica vivir en un lugar insalubre como este.
Basura podrida
En la esquina de Larrea y Dorrego hay un contenedor con basura, en estado de putrefacción desde hace tiempo. Cuando alguien se acerca puede sentir el olor que emana, además de ver la basura caída o la que no llegó nunca al contenedor y permanece a los pies de éste.
“Algunos chicos van a revolver la basura buscando algo que les sirva, y esto es muy peligroso porque hay ratones inmensos”, dijo en comunicación telefónica Silvia Vázquez, una vecina que vive a pocos metros de este contenedor, quien además agregó que “hay mosquitos todo el día y pueden provocar pestes”.
El corte del pasto y la limpieza de la cuadra
Vázquez afirmó además que “los municipales cortan el pasto pero después de un tiempo no vienen más”.
En una recorrida por la zona, Rubén Bustaver, un vecino que vive en la esquina de Larrea y Dorrego, limpiaba junto a su hijo -que no tiene más de 8 años- la vereda de su casa y también sacaba la basura de la calle. Al acercarse a él, Bustaver admitió, con respecto al contenedor que está frente a su casa: “Vienen día por medio y se llevan la mitad de la basura, porque está roto hace cuatro meses, hay una pudrición tremenda ahí adentro”.
Además, Bustaver dijo que “la inseguridad es tremenda, como en todos lados, pero acá se suma un poquito más”.
“Vinieron a cortar (el pasto) hace veinte días atrás y llegaron hasta ahí -señalando la esquina de Larrea y Pavón-, se ve que termina hasta ahí la ciudad”, dijo Rubén, en un tono casi irónico. Según Bustaver, “la empresa Cliba tiene que cortar el pasto hasta el cuartel (Gada), en la calle French, que son sólo cuatro cuadras más”.
Al respecto, Rubén afirmó que “desde la empresa dijeron que la última vez que fueron a cortar el pasto les robaron las herramientas, pero es mentira porque andaban con dos oficiales uniformados”.
Cuando El Litoral.com se retiró del lugar algunos vecinos curiosos se asomaron a la puerta de su casa, como si les llamara la atención que alguien se ocupe de su problema.



































