- Mi marido nació en una ciudad de la provincia de Buenos Aires, él trabajaba pero ayudaba mucho con los chicos. Al principio, yo no sabía que mi trabajo iba a implicar tantos viajes. Pero cuando se entendió, me ayudó mucho. Un profesor muy respetado como matemático que fue autoridad en la UBA me ayudó cuando estuve a cargo de la dirección del departamento de Matemática y cuando terminó mi gestión me vino a decir con todo su amor: "Mire Alicia, cuando usted empezó nosotros decíamos, 'esa mina qué va a hacer acá'. Pero al final estuvo todo muy bien".