Previo a las actividades, existió un pequeño repaso audiovisual sobre los Centros de Acción Familiar. Una política nacida con perfume de protección a los desprotegidos, y continuada al abrigo de espacios de contención física, espiritual y social. En donde niñez y adolescentes pueden seguir siendo niñez y adolescentes. Y a la que, al día de hoy, se abocan muchos jóvenes y adultos del futuro —como lo más de 100 del distrito La Costa. Lo hacen como un intento por acercarse al mundo de las artes (plásticas, visuales, musicales, culinarias), pero con resultados concretos de la convivencia junto a los otros. Así lo demostraba uno de los pibes del fondo que, parado sobre una silla reservada con estrategia, soplaba quiénes eran los de un video institucional. “Ahí está el chuky... esa es la gabi... esa la seño (la rubia)”, decía a otro de gorrita floreada que, tapado por la cabeza de un bebé a upa, no alcanzaba a pispear.