El secreto en la receta de la discriminación dijo que está en los pretextos, que son usados para resaltar las diferencias y convertirlas en desigualdades. "El pretexto tiene como principal característica que es intercambiable, puede modificarse o perpetuarse a lo largo del tiempo, ya que su objetivo final es justificar el poder. Lo que sucede es que no nos damos cuenta porque nos han acostumbrado a entender las diferencias como sinónimos de jerarquías. Incluso, algunas diferencias van más allá y, directamente, las entendemos como la regla, borrando su cualidad de diferenciación. Es decir, el diferente siempre es el otro, y yo soy como se supone que hay que ser. Pero no. La discriminación siempre tiene que ver con la mirada ejercida, nunca por una característica, pertenencia o supuesta pertenencia de quien es discriminado"