¿Quiénes dictarán clases si los mejores docentes e investigadores deben buscar nuevos trabajos o rumbos para tener un salario digno y acorde a su nivel de profesionalización? ¿Afectará esto la calidad de la enseñanza en un futuro cercano en las universidades públicas? Con salarios por debajo de la línea de pobreza, son preguntas obligadas en estos tiempos en que el recurso humano de las casas de estudios superiores se están alejando de las aulas.

































