Hasta ese momento, poco se escuchaba sobre el coronavirus. Días después, el 7 de marzo, se conocía la primera muerte de una persona con Covid-19 en el país. Ante el inminente arribo de la pandemia, el presidente Fernández anunciaba el 15 de marzo la suspensión de las actividades presenciales, entre ellas, las clases. En ese marco, las escuelas se prepararon para estar lejos de las aulas por catorce días, luego caerían en la cuenta que sería todo un año. Marzo marcó un antes y un después en la educación argentina, tirando por la borda la planificación sobre lo conocido y saliendo a flote con una escuela de emergencia.