“La vida en la escuela rural es un contexto distinto. Algunos piensan que es aburrido, pero para mí es lindo interactuar con los alumnos, con los docentes, con la directora, con las asistentes escolares y con los padres. Siempre ofreciendo lo mejor de mí para ellos”, explica Diego, quien los lunes da clases de danza y los martes de música. “Yo siempre les digo a los chicos que no se trata de bailar por bailar, o cantar por cantar. Entonces les explico que si van a bailar una danza tienen que saber el significado, quién la escribió, dónde está ubicada y en qué tiempo. Ahí vamos deshojando la danza para elaborarla y que ellos mismos se puedan expresar en crear la coreografía. Busco que puedan entender la cultura argentina y, en nuestro caso en particular, la ruralidad”, detalló.