-Desde hace un tiempo, hacer este homenaje era una deuda pendiente, por lo que atravesar el proceso de producción y finalmente ver la concreción de este álbum fue muy gratificante. Como dijimos, la mayoría de los temas "calzaron" perfectamente en la articulación rítmica propia del estilo que nosotros tratamos de recrear: ese hot jazz más tradicional de alrededor de 1930. Por lo demás, el proceso de maquetación y arreglos de los temas fue muy similar al de los anteriores discos, siempre inspirados en los arreglos vocales con "armonías cerradas" típicos de grupos como The Mills Brothers o The Boswells Sisters. Por otro lado, en este cuarto disco nos permitimos incluir más invitados y ampliar un poco la formación (batería, instrumentos de viento, etc). Además, nos dimos el lujo de contar con el aporte musical de uno de los más importantes guitarristas argentinos, Ricardo Lew, quien fue acompañante y sesionista de María Elena Walsh en la década del 70. El mayor desafío fue quizá, darle una mirada fresca a las canciones de María Elena, respetando el espíritu original de los temas, respetando sus melodías y - al mismo tiempo - no salirnos de nuestro estilo (que cronológicamente es muy anterior a Walsh). Algunas canciones tienden a sonar repetitivas o no poseen estribillo (como “Canción de tomar el té”), con lo cual debimos ponernos creativos a la hora de confeccionar los arreglos.