Melinda French adoptó el apellido de su marido Bill Gates cuando se casaron. Una historia que no tuvo unos inicios fáciles. “Ella tenía varios novios, y yo tenía Microsoft”, dice prosaicamente el gigante de la microcomputadora en la miniserie que Netflix lanzó en 2019, En el cerebro de Bill Gates. “Dijimos: ‘Oye, no hay nada realmente serio entre nosotros, ¿eh?”. Pero siete años después se casaron y dos más tarde llegó al mundo Jennifer, la mayor de sus tres hijos. Unos jóvenes para los que su madre recuperó su apellido de soltera cuando les inscribió en la escuela pública, en un intento de que fueran lo más anónimos posible. En parte lo ha conseguido, pero ahora el divorcio de los Gates les ha puesto en primera fila de la atención mediática.


































