Entre los artistas de culto de la historia argentina del último medio siglo, el nombre del doctor Tangalanga ocupa un lugar privilegiado. ¿Quién era? Un hombre llamado Julio Victorio de Rissio que se hizo conocido bajo ese seudónimo por una vocación muy particular: las bromas telefónicas. Julio - Tangalanga desarrolló un método infalible para hacer enojar a su interlocutor de turno a partir de los giros inesperados y hasta surrealistas de las conversaciones.




































