Hoy, la figura del “niño con poderes malignos” o “víctima de una posesión diabólica” es frecuente en el cine de terror. No lo era hace 50 años, cuando apareció una película que modificó sustancialmente las reglas del género: “El Exorcista”, dirigida por William Friedkin a partir de la novela de William Peter Blatty, quien tomó como base un caso real ocurrido en Maryland con un niña de 13 años.




































