Damián Szifrón es una rara avis dentro de la industria audiovisual argentina. No le cabe, ni mucho menos, el adjetivo “prolífico”, tantas veces aplicado dentro del universo de la cultura. Pero si la calza a la perfección el de “exitoso”, si se toma en cuenta su sincronización con los gustos populares y su capacidad para llegar al público masivo. Esto no es peyorativo ni mucho menos, maestros del cine como Alfred Hitchcock y Francis Ford Coppola también fueron finos estrategas al momento de comprender a los espectadores.



































