El artífice del traje fue Victor Edelstein. El diseñador estuvo trabajando con Diana durante unos 11 años y la princesa solía frecuentar su tienda a menudo, situada en Kensington, en compañía de su guardaespaldas. Así fue como descubrió el vestido, Lady Di lo vio en granate por primera vez y pidió que se lo hicieran en azul, seguramente para poder combinarlo con su increíble colección de joyas de zafiros. El diseño, ajustado, de terciopelo azul marino drapeado, con escote bardot y falda de corte sirena, se abre a la altura de las rodillas con un volumen considerable y un elegante lazo de terciopelo azul en el lateral del vestido. A Diana le gustó tanto el resultado final que mostró su entusiasmo enseñándole a toda prisa el resultado al príncipe Carlos.