Antes de la pandemia, parecía que la historia se había acabado (o, al menos, suspendido). En 2019, Tomi publicó un disco solista titulado, ni más ni menos, "Estamos solos". Cada uno estaba en su proyecto, con la energía en otros lados. "No estábamos aburridos, sino cansados", traduce el cantante y bajista. Un día se juntaron a charlar y se dieron cuenta que ninguno quería separarse. Ese "giro de 180°", catalización, hizo que todo fluyera más y mejor: nuevo baterista, Cosquín, disco. Así nació "El Reflejo" , a pesar de la distancia, como una forma de estar juntos. "Trabajamos como si estuviésemos juntos en el estudio, pero cada uno en su casa con la libertad de poder grabar a su forma, a su tiempo, con su sonido".