Manoel de Oliveira murió en 2015 con 106 años y un legado impreso en celuloide que lo coloca entre los artistas más prestigiosos de su país, Portugal. Pero también con un récord que impresiona y lo erige como uno de los poquísimos cineastas de la historia que estrenaron una película con más de 100 años de edad. Fue en 2012, cuando a pesar de sufrir una insuficiencia respiratoria, se atrevió a presentar en Venecia “Gebo y la sombra”. En 2008, cuando el Festival de Cannes celebró su centenario de vida, otro afamado director quiso estar presente para aplaudirlo y rendirle homenaje: Clint Eastwood, quien a los 91 años parece seguir los pasos de Oliveira de seguir plenamente activo pese a su avanzada edad.

































