El pasado 4 de junio se presentó en la librería Del Otro Lado la primera novela de la comunicadora Natalia Pandolfo, “El hijo”, por la editorial De l’aire. A partir de la publicación de este libro me he hecho una serie de preguntas. La primera tiene que ver con qué significa una primera novela para una mujer que ha transitado por años la prensa escrita. Natalia puede ser conocida para muchos por su desempeño como periodista en un diario local. Desde muy joven se preparó para registrar lo que por economía llamamos realidad. Viene entrenando la mirada, la sensibilidad y la escritura para dar cuenta de hechos colectivos. En el periodismo rige un pacto de objetividad y distancia, se escribe sobre lo que se ve, sobre el acontecimiento explícito. Que una periodista decida ficcionar no significa que abandona ese deseo de fidelidad sino que ha llegado el momento de buscar una verdad más profunda, una que no cabe en la crónica diaria. Publicar “El hijo” implica cruzar un umbral donde las herramientas del oficio tal vez ya no sirvan, y eso requiere de valor o, para usar una palabra más gráfica, de arrojo.





