En “Eraserhead” (“Cabeza borradora” en castellano) la primera película de David Lynch estrenada en 1977, aparecen algunas de las características que más tarde sobrevolaron su filmografía. Prevalece en ella una visión pesadillesca y cruel del entorno, que se mantuvo en parte en “El hombre elefante”, su segundo trabajo. Pero con resultados diferentes, ya que en esta obra que cumplió 40 años desde su estreno a principios de octubre de 1980 (el 3 de octubre llegó a Nueva York y el 10 al resto de Estados Unidos) logró moldear una conmovedora declaración sobre la capacidad del ser humano para sortear los obstáculos más sórdidos.


































