En su novela “Nos van a comer los piojos”, que publicó Alción Editora, el santafesino Miguel Ángel Sordello construye una trama en la cual confluyen tres variables: pobreza, exclusión y delincuencia. Las tres marcan la vida de los personajes, pero no de la misma manera. Cómo siempre debe hacer la literatura que se precie de tal, emergen aquí preguntas que trasladan al lector hacia lugares incómodos, que lo interpelan: ¿Qué lleva a los protagonistas a tomar sus decisiones? ¿Qué puede hacer una personaje cuya vida arranca en contexto de inclusión? Así, en un ambiente de carencias extremas, algunos personajes hacen frente a la incapacidad para accionar y otros actúan de forma indeseable.




































