-Tal cual, porque esta gente genera durante todo el año; porque esta gente es la que hace que siga habiendo aficionados por su disciplina. Esta es la intención, además del intercambio artístico, que siempre nos pasa: venimos con una propuesta y en el momento de la sala de ensayo es como: “Guau, hay esto”; “No, mira esto otro”; gente que te sale con cosas (nos ha sucedido a nivel musical un montón): de repente estás montando una escena: “Acá quiero que suene algo muy triste, muy melancólico, pero que no sea tango”. Tengo un tema catalán, ‘El cant dels ocells’, que está hecho para la gente que se exilió en la época del franquismo”. De repente uno no pide ese material a un músico, pero si lo tiene es como “Sí, esto me encanta, no sabía”, y le da para adelante.