Es así que las últimas películas grandes del conglomerado Disney (la excepción son las de Pixar) se lanzan el mismo día en salas y en Disney+ bajo la modalidad Premium Access, es decir, abonando un pago extra de 30 dólares (aquí son 1050 pesos) al abono básico. Así ocurrió primero con Mulan, en diciembre, y luego con Raya y el último dragón, Cruella, la mencionada Black Widow y la flamante Jungle Cruise. Si hay problemas ahora con Johansson, es porque la película centrada en la historia personal Natasha Romanoff recaudó 60 millones de dólares en el mercado hogareño de Estados Unidos y 319 millones en las salas de todo el mundo. Esta nueva lógica, alegan desde el bando acusador, no es viable cuando el contrato incluye regalías extras una vez superada determinada barrera de ingresos en los cines. “Disney optó por aplacar a los inversores de Wall Street y mejorar sus resultados, en lugar de permitir que su subsidiaria Marvel cumpliera con el acuerdo. El incumplimiento alejó con éxito a millones de fanáticos de los cines y los acercó a su servicio de transmisión Disney+”, escribieron sus abogados, según consiga el portal especializado Variety.