En un mundo donde los algoritmos ya componen sinfonías, pintan retratos y escriben novelas, la aparición de The Velvet Sundown marca un punto de inflexión: no estamos ante un simple experimento de generación musical por inteligencia artificial, sino frente a una entidad que se presenta como banda, con estética, narrativa y presencia digital propias. ¿Estamos presenciando el primer “Test de Touring” de la industria musical? Es decir, ¿una IA que no sólo crea música, sino que logra convencer al público de que es una banda legítima?



































