Si una de las postales perdurables del cine de la década del ‘70 es la de Alex DeLarge y sus “drugos” vestidos de blanco con sombreros típicamente ingleses recorriendo Londres con sed de “ultraviolencia” en “La naranja mecánica”, en los ‘90 para encontrar imágenes de tal potencia hay que buscar en las maniobras que Mark Renton y sus amigos desarrollan para conseguir drogas, alcohol y emociones fuertes en los suburbios de Edimburgo, retratados en “Trainspotting”. Este film, que se estrenó en Inglaterra e Irlanda hace justo 25 años, el 23 de febrero de 1996, se convirtió en obra de culto, hizo de sus actores figuras reconocidas a nivel mundial y colocó a su director, Danny Boyle entre los artistas británicos a prestar más atención.




































