En un rincón de Greenwich Village, en Nueva York, se encuentra el café Reggio. Un lugar histórico porque allí se preparó el primer capuccino de este lado del Atlántico. Pero también porque fue el escenario donde un joven Vito Corleone, interpretado por Robert De Niro, enfrenta al extorsionador Fanucci en el inicio de su ascenso al poder de la Mafia. En el barrio de Notting Hill, en Londres, miles de turistas buscan cada año la puerta azul de la casa donde Hugh Grant y Julia Roberts vivieron un romance. Anita Ekberg realiza un baño nocturno en la Fontana di Trevi mientras es captada por Federico Fellini y emerge el milagro de que la secuencia sea evocada año tras año por quienes visitan Roma. Estos son algunos de los detalles que nutren a “Las ciudades y el cine: las películas como pasaporte” de la escritora y periodista María Zacco. Que analiza el proceso a través del cual, magia del séptimo arte mediante, algunas metrópolis del mundo nos resultan conocidas y familiares a pesar de no haberlas pisado jamás.




































