Ante esta situación, la ONU y las entidades de sanidad animal remarcan la necesidad de implementar medidas de adaptación urgentes. Estas acciones ya van desde la instalación de zonas obligatorias de enfriamiento, sistemas de nebulización y monitoreo constante de temperatura en disciplinas ecuestres —como las aplicadas en los Juegos Olímpicos— hasta la actualización estricta de normas globales sobre alimentación, descanso, hidratación y cuidado de los cascos en entornos rurales y de traslado. El Día Mundial del Caballo se presenta, de este modo, como un llamamiento político y social a proteger una de las alianzas más antiguas del planeta.