La iniciativa de establecer el 10 de marzo como el Día Internacional de la Peluca surgió de Temashop, una reconocida tienda de disfraces en Dinamarca. El objetivo inicial era simple: invitar a las personas a animarse a ser alguien diferente por un día, rompiendo la rutina con pelucas coloridas y extravagantes. Sin embargo, la fecha rápidamente cobró otra dimensión al visibilizar a quienes utilizan este accesorio no por elección estética, sino por necesidad médica.

































