La ciudad de Santa Fe y sus alrededores vivieron una jornada con tintes veraniegos este 6 de mayo. Con temperaturas que alcanzaron los 31°C y una humedad sofocante, el ambiente se convirtió en el escenario ideal para el desarrollo de una fuerte inestabilidad. Este fenómeno responde al choque de dos masas de aire antagónicas: el aire cálido y húmedo que predominó en el noreste argentino y el avance de un frente frío proveniente de la Patagonia.


































