Una investigación internacional liderada por la Universidad de Míchigan (Estados Unidos) logró descifrar uno de los enigmas químicos más fascinantes de la astronomía moderna: el origen del cometa interestelar 3I/ATLAS. Utilizando el potente observatorio ALMA, ubicado en el desierto de Atacama en Chile, los científicos descubrieron que este misterioso visitante errante se formó en un entorno extremadamente frío, aislado y hostil de la Vía Láctea, mucho antes de que naciera nuestro propio Sol.




































