Un artillero británico, cuya misión era derribar aviones enemigos durante la Guerra de Malvinas, y un aviador argentino que encabezó la misión que hundió el buque Sir Galahad de la Royal Navy, en junio de 1982, mantuvieron un emotivo encuentro en la ciudad de Mar del Plata, en el que se vieron las caras por primera vez y coincidieron en que "la guerra nunca es una cuestión personal".
































