En cada esquina de Rosario no se escucha hablar de otra cosa que no sea sobre el terror que se está viviendo. La ejecución de Bruno Nicolás Bussanich, el playero de 25 años, que estaba trabajando en la estación de servicio de Mendoza al 7600, está en boca de todos desde un lugar pocas veces expresado en la sociedad: temor absoluto.
































