Mucho antes de convertirse en papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio vivió en Santa Fe durante un año clave de su formación como jesuita. Corría 1964 y se alojaba en el Colegio de la Inmaculada Concepción, donde ejercía como maestrillo, una función que lo vinculaba con la enseñanza y el acompañamiento de los alumnos.


































