Cada 18 de marzo, el calendario ambiental nos invita a detener la marcha y observar qué hacemos con aquello que ya no usamos. El Día Mundial del Reciclaje no es solo una celebración formal, sino un recordatorio urgente de que la supervivencia de nuestros ecosistemas depende de la transición del modelo de "extraer, consumir y tirar" hacia uno de circularidad.

































