Durante el fin de semana violencia extrema que vivió Rosario, el sector empresarial local lo sintió y con dureza. Es que a lo largo de toda la semana pasada hubo dos paros de taxis y un prolongado corte de servicio de colectivos, lo que complicó el traslado de empleados y empleadas a sus puestos de trabajo, a raíz de lo que fueron los cuatro asesinatos consecutivos a sangre fría: Bruno Bussanich, el playero de 25 años, Héctor Rául Figueroa, un taxista de 43 años, Diego Alejandro Celentano, de 32 años y Marcos Daloia, de 39 años.
































