En un mundo donde la velocidad del cambio supera nuestras expectativas, adaptarse se ha vuelto un requisito indispensable. La inteligencia artificial (IA) emerge como una herramienta clave para no solo mantenernos al día, sino también potenciar nuestras capacidades y mejorar la forma en que trabajamos. Sin embargo, la clave para aprovechar al máximo esta tecnología radica en cambiar nuestra percepción: en lugar de tenerle miedo, debemos “hacernos amigos” de la IA.




































