El 28 de ese mes Francisco Solano Rejis, un anarquista salteño de 21 años, se acercó hasta el domicilio del mandatario, ubicado en Tucumán 848, y cuando vio que llegaba Figueroa Alcorta, arrojó un paquete envuelto en papel madera y atado con hilo y alambre: el objeto empezó a desprender humo y el Presidente atinó a alejarlo con el pie, tras lo cual fue protegido por efectivos de la Policía. La bomba era un recipiente cilíndrico, de latón, de 18 centímetros de largo, por 16 de diámetro, de casi seis kilos de peso: en su interior contenía 362 clavos y 149 remaches, dos balas de revólver, un trozo de alambre de hierro, fragmentos de vidrios y determinados ácidos.