Jaaukanigás: 336 alas sobre el agua, ciencia y poesía de un humedal vivo
El ornitólogo Pablo Capovilla elaboró el documento que ya circula libre y gratuito en los dispositivos móviles. Una iniciativa de Aves Argentinas con el aporte de más de 40 apasionados y expertos. Todas las especies, una por una.
Jaaukanigás: 336 alas sobre el agua, ciencia y poesía de un humedal vivo
El Sitio Ramsar Jaaukanigás, en el norte de la provincia de Santa Fe, se despliega como un gran espejo fragmentado: láminas de agua que respiran con las lluvias, juncales que susurran con el viento y cielos que parecen interminables. Su nombre, que en lengua abipona significa “gente del agua”, no es solo una referencia histórica: es una definición ecológica. Aquí, el agua no es un fondo de paisaje, sino la fuerza que organiza la vida.
Sobre ese territorio anfibio de unas 500 mil hectáreas se apoya una nueva guía de aves elaborada por el ornitólogo Pablo Capovilla, miembro del equipo técnico de la ONG Aves Argentinas, quien a su vez es guía interprete de la naturaleza en la Reserva Natural Urbana del Oeste de la ciudad de Santa Fe. El documento no nace en un escritorio aislado, sino del cruce entre ciencia formal y conocimiento situado: integra registros propios de la organización, revisión de bibliografía especializada, datos de plataformas de ciencia ciudadana como eBird y Argentinat, y la experiencia de observadores locales que llevan años leyendo el humedal con ojos y oídos entrenados. “Son más de 40 los colaboradores que aportaron información”, indica el autor.
Choca Listada (Thamnophilus doliatus). Pablo Capovilla.
El resultado de ese trabajo es contundente y, a la vez, revelador: 336 especies de aves registradas hasta septiembre de 2025 en Jaaukanigás. La cifra no solo habla de abundancia, sino de complejidad ecológica, “de la importancia ambiental que tiene el lugar”, afirma Capovilla. Si se tiene en cuenta que en toda la provincia de Santa Fe hay registradas unas 450 especies de aves, esta guía coloca al sitio entre las áreas de mayor riqueza avifaunística del país y reafirma su valor estratégico para la conservación de especies asociadas a humedales, pastizales y bosques chaqueños ribereños.
“Las aves son fundamentales en los ecosistemas”, explica Capovilla. “Son las encargadas de controlar diferentes poblaciones animales, reptiles, anfibios, peces, roedores; también son fundamentales para la polinización, son las encargadas de distribuir las semillas y modelar los bosques nativos. También hay aves migratorias que llegan del polo norte y pasan por Jaaukanigás a alimentarse, así que también es importante para estas viajeras que necesitan su alimento. Y si un ave se enferma, enferma a todo lo que la compone. Así que es fundamental aumentar el nivel de protección de Jaaukanigás, y se concrete la idea de transformarlo en Parque Provincial, estamos muy cerquita de lograrlo”.
Los irupé reinan en las lagunas del Jaauka. Pablo Capovilla.
En cuanto a la idea de la guía, el propósito fue “recopilar la información y fotografías y ofrecerlas en esta guía para que cualquier persona la pueda tener en su teléfono y la conozca”, dice Capovilla, “y fomentar así la ciencia ciudadana sobre la biodiversidad del lugar”. La distribución de esta guía es gratuita y se puede compartir “para que cualquier emprendedor turístico de la zona pueda entregarle a un visitante, por ejemplo”.
Una guía pensada para mirar y escuchar
La publicación fue concebida con una lógica clara y pedagógica. Para cada especie incluye: nombre común y nombre científico; fotografías representativas, algunas con señalamientos visuales para facilitar la identificación en campo; una clasificación de su estatus en el sitio —común, poco común o rara— acompañada por un código de color; un comentario breve sobre su comportamiento, hábitat o rasgos distintivos; y un enlace directo a eBird con registros locales, vocalizaciones, imágenes y mapas de distribución en el Departamento General Obligado.
Choca Listada (Thamnophilus doliatus). Un ave tímida de matorral, orillas de bosque y vegetación enmarañada. Su canto es distintivo y suele escucharse en pares que están a corta distancia para escucharse, y permanecer escondidas. Pablo Capovilla.
Además, el documento permite buscar especies por nombre común o científico desde el lector de PDF, lo que lo convierte en una herramienta útil tanto para observadores aficionados como para docentes, estudiantes e investigadores. “Es un material sencillo para distribuirlo entre los interesados, los que estudian el lugar y los visitantes ocasionales”, dice Capovilla.
La extraordinaria cantidad de especies no es azar. Responde a la heterogeneidad ambiental de Jaaukanigás: un entramado de pastizales inundables, lagunas, esteros, juncales, bosques ribereños y parches de monte chaqueño que se entrelazan como piezas de un mosaico viviente.
Madrejones y cursos menores del Jaauka. Pablo Capovilla.
En los grandes pastizales y zonas de cultivo del norte del sitio aparece el Ñandú (Rhea americana), raro en los registros locales, como una presencia antigua que todavía resiste. En contraste, el Chajá (Chauna torquata) es común: se lo ve cruzar el cielo en parejas o pequeños grupos, dibujando círculos altos que parecen sostener el horizonte.
“Cuando uno conoce el lugar, lo navega, descubre los ambientes, habla con su gente, y se encuentra con esta gran cantidad de animales y plantas, crece la responsabilidad de cuidarlo. Si somos cada vez más los que entendemos la importancia biológica del lugar nos daremos cuenta que nos afecta de forma directa en la vida, la salud, la cultura, es parte del bienestar. Y si no lo cuidamos, el lugar se enferma, y nosotros también”, reflexionó el ornitólogo, porque “nuestra salud depende de los ambientes sanos”.
Las orillas verdes del Jaauka. Pablo Capovilla.
Los humedales abiertos albergan una comunidad diversa de patos y siriríes. El Sirirí Pampa (Dendrocygna viduata), el Sirirí Vientre Negro (D. autumnalis) y el Sirirí Colorado (D. bicolor) son habituales, a menudo formando bandadas que vocalizan en vuelos nocturnos. Entre las especies menos frecuentes se destacan el Cisne Cuello Negro (Cygnus melancoryphus), más abundante en invierno, y el Pato Crestudo (Sarkidiornis sylvicola), que se encuentra en peligro de extinción a nivel nacional.
En los juncales y totorales, la vida se oculta y se delata por el sonido. El Burrito Grande (Mustelirallus albicollis), el Burrito Canela (Laterallus melanophaius) y el Ipacaá (Aramides ypecaha) suelen ser más escuchados que vistos, como guardianes sigilosos del agua. Muchas de estas aves tienen actividad nocturna y, en noches nubladas, pueden desorientarse y colisionar con estructuras urbanas, un dato clave para la gestión ambiental y la planificación territorial.
En Jaaukanigás hay claros de río ancho y poderoso y otros cursos menores. Pablo Capovilla.
Gigantes del agua y del aire
Jaaukanigás también es territorio de grandes aves acuáticas y rapaces. El Yabirú (Jabiru mycteria), el Tuyuyú (Mycteria americana), la Cigüeña Americana (Ciconia maguari) y la Aninga (Anhinga anhinga) se elevan sobre el humedal aprovechando corrientes térmicas, como si midieran el paisaje desde las alturas.
Calancate Cabeza Azul (Thectocercus acuticaudatus). Pablo Capovilla.
Entre las rapaces, el Taguató (Rupornis magnirostris) es omnipresente en campos y ciudades, mientras que el Aguilucho Langostero (Buteo swainsoni) llega de manera estacional, formando grandes bandadas entre octubre y marzo. La presencia de especies como el Águila Pescadora (Pandion haliaetus) y el Caracolero (Rostrhamus sociabilis) confirma la importancia de mantener cuerpos de agua en buen estado de conservación.
Corbatita (Sporophila caerulescens). Pablo Capovilla.
Bosques que hablan de conservación
El inventario también refleja el estado de los bosques chaqueños y ribereños. El Tucán Grande (Ramphastos toco), más frecuente en invierno en el norte del sitio, y el Carpintero Copete Pajizo (Celeus lugubris), raro y asociado a bosques bien conservados, funcionan como indicadores de calidad ambiental. A ellos se suman el Surucuá Cola Blanca (Trogon surrucura) y diversas especies de carpinteros y trepadores que dependen de la continuidad y estructura del monte nativo.
Las selvas en galería de Jaaukanigás. Pablo Capovilla.
Un aporte interesante de la guía es la distinción de especies que fueron avistadas en las diferentes reservas de Jaaukanigás. “Si querés conocer una especie en particular, allí encontrás a dónde ir a verla”, indica el autor. Y otro aporte son las especies más atropelladas en las rutas. “Esto sirve como información para tomar medidas”.
Bandurria Mora (Theristicus caerulescen). Pablo Capovilla.
Más que aves: un ecosistema integral
Al final de la guía, enlaces a registros de mariposas, plantas, anfibios, reptiles, mamíferos y hongos en Argentinat amplían la mirada sobre Jaaukanigás. El sitio aparece así no solo como un paraíso ornitológico, sino como un sistema ecológico complejo donde cada organismo ocupa un lugar en la trama de la vida. Es decir que “conecta a tres plataformas de ciencia ciudadana que es abastecida por la gente”, indica el ornitólogo.
La espera. Sobre un antiguo puente de La Forestal, que lleva a la orilla del río. Pablo Capovilla.
Ciencia, ciudadanía y futuro
Este inventario consolida información dispersa, fortalece la ciencia ciudadana y ofrece una base sólida para investigaciones futuras, educación ambiental y políticas de conservación. En un contexto de creciente presión sobre los humedales, Jaaukanigás se vuelve aún más relevante como laboratorio natural y territorio de aprendizaje colectivo.
A veces aparecen en yunta. Pablo Capovilla.
-¿Será necesario actualizarla en el futuro?
-Sí, seguramente se irá actualizando, porque siempre aparecen nuevas especies cuando cambia el clima y se modifica el ambiente -dice Capovilla.
Charata (Ortalis canicollis). Pablo Capovilla.
Entre juncos que se mecen, aguas que reflejan el cielo y bandadas que cruzan el horizonte, las 336 especies registradas cuentan una misma historia: la de un humedal que respira, canta y se transforma. Un paisaje donde la rigurosidad científica y la belleza del vuelo se encuentran para recordarnos que proteger el agua es, también, proteger la vida.