El último destino por visitar cambiará el paisaje de selva por un enorme palmar. Es el denominado Bajo Vénica, en el paraje El Timbó, muy cerca de Avellaneda. Se trata de un increíble y poco conocido reservorio de palmeras caranday al que sólo se accede en un unimog cuando el río crece y el humedal salado y deprimido se inunda. Su nombre hace referencia al apellido de la familia propietaria del lugar, los Vénica, cuyos ancestros friulanos llegaron hace varias generaciones al lugar. Este palmar con ejemplares de más de 130 años también cobija un secreto teñido de leyenda.



































