Lo que prometía ser un descanso familiar al calor del mar terminó en una sala de oncología y con un destino marcado por la urgencia.
Felipe (2) viajó con su papá desde Chaco a Brasil para pasar unas vacaciones, pero empezó a descompensarse durante el trayecto y en pocos días recibió un diagnóstico devastador. Ahora, mientras sigue el tratamiento, la familia espera su estabilización para poder trasladarlo al Hospital Garrahan.

Lo que prometía ser un descanso familiar al calor del mar terminó en una sala de oncología y con un destino marcado por la urgencia.
Iván Nicolás Adamczuk, de 33 años, viajó a Florianópolis junto a sus dos hijos, Valentino (5) y Felipe (2), con la idea de pasar unos días en Brasil y reencontrarse con la abuela de los chicos.
Según relató, los primeros síntomas aparecieron el 24 de enero, mientras iban en colectivo desde Resistencia: Felipe no quería comer y rechazaba casi todo, salvo helado.
Al llegar al día siguiente, lejos de mejorar, el nene estaba cada vez más decaído, irritable y con dificultades para ir al baño, un cambio que su papá describió como alarmante.
El 26 de enero lo llevó a una unidad de atención de urgencia, donde en un primer momento le dijeron que podía tratarse de un problema intestinal o un “empacho”.
Pero el cuadro no cedió. Una radiografía detectó una mancha en el abdomen y, tras un enema, un médico recomendó derivarlo al Hospital Infantil Joana de Gusmão para estudios más complejos.
En ese hospital le hicieron análisis de sangre y una tomografía que mostró otra mancha en el tórax. En un primer momento se evaluó la posibilidad de neumonía, pero la evolución fue rápida y Felipe terminó trasladado a terapia intensiva.
Con el correr de las horas llegó el diagnóstico más temido: cáncer. Los médicos confirmaron varios tumores en el tórax, la médula espinal y los huesos orbitales; el padre explicó que el primer resultado que obtuvieron fue compatible con un neuroblastoma.
Desde entonces, el niño inició tratamiento con transfusiones de sangre y plaquetas. Con una mejora en su evolución, pudo salir de terapia intensiva y pasar a una habitación del área de oncología.
Ahora, el objetivo inmediato es estabilizarlo lo suficiente para organizar un traslado en avión sanitario a la Argentina y continuar la atención en el Hospital Garrahan, mientras en los próximos días está previsto el inicio de una quimioterapia general a la espera de resultados de biopsia.




