Muchas de las grandes civilizaciones de la historia, como las civilizaciones precolombinas americanas o las grandes civilizaciones mediterráneas como la griega o la romana, comenzaron a caer en un momento dado a consecuencia de condiciones inesperadas y cuando se sentían prácticamente invencibles. Eso mismo ocurre en la actualidad: vivimos en una civilización occidental tan vasta e interconectada que parece imposible que pueda derrumbarse. Pero, según una investigación realizada por científicos de la Anglia Ruskin University, nuestra civilización podría caer en menos de un año. Y los neozelandeses están más preparados.

































