Hay liderazgos que terminan con una gestión. Otros, en cambio, continúan moldeando el presente aun después de la ausencia física. Eso ocurre con la figura de Francisco. A un año de su fallecimiento, su nombre sigue atravesando debates que van desde el futuro de la Iglesia Católica hasta la desigualdad, la crisis migratoria y el rol moral de las instituciones en el siglo XXI.

































