Esto es así aún cuando podamos identificar otras clausuras previas: seguramente no menores, aunque sí menos definitiva. La primera es la disolución de la dupla creativa con la muerte de Goscinny, en 1977, lo que cerró una gloriosa etapa de 24 volúmenes. Los ocho siguientes, con Uderzo como autor integral, mantuvieron el encanto y la minuciosa maravilla de los trazos, pero nunca alcanzaron la gracia y la genialidad que hasta entonces había caracterizado a los guiones. Una nueva clausura se produjo en 2013, cuando Uderzo también debió soltar los lápices. Así, los últimos cuatro albumes llevan la firma de Jean-Yves Ferry (guionista) y Didier Conrad (dibujante), que insuflaron un toque de frescura y modernidad a las historias, manteniendo su identidad visual. Por eso, el fallecimiento de Uderzo no modificará la andadura de los personajes; aunque inevitablemente suponga el cierre definitivo de una era.