Un posible colapso de este sistema de corrientes oceánicas podría tener graves consecuencias. Si la corriente se detuviera, podría haber una gran reorganización en el clima mundial. Perturbaría en demasía las lluvias de las que dependen miles de millones de personas para alimentarse en la India, América del Sur y África Occidental; habría crecientes tormentas y bajada de temperaturas en Europa; aumento del nivel del mar en el este de América del Norte y, por si esto fuera poco, pondría en peligro aún más la selva amazónica y las capas de hielo de la Antártida. El impacto más probable sería que Europa occidental caería en una ola de frío indefinidamente larga. Se cree que ocurrió una situación similar cuando AMOC se detuvo cerca del final de la Edad de Hielo, con una ola de frío que duró alrededor de 1.000 años.